Intelécto emocioanl

Es cada vez más sabido que las personas tenemos múltiples inteligencias o “Intelectos” como le llamaré en este artículo. Desde el arte, la comunicación, la capacidad lógica, (es lo que se mide en los coeficientes intelectuales), el relacionamiento y las habilidades emocionales, entre otras, hoy podemos hablar que son distintos los intelectos que el ser puede desarrollar a lo largo de su vida, y que hay diversas etapas de desarrollo y capacidades alcanzadas, dependiendo de cada persona.

El intelecto emocional, es quizás, uno de los que más influye en el resto, sin duda la capacidad de gestionar las emociones es una herramienta fundamental. Las emociones es la energía que mueve el mundo, sin ella, es difícil que alguien tome la decisión de realizar alguna tarea, ya sea estudiar, trabajar, divertirse, sociabilizar, ocuparse de uno mismo etc. Lo que hacemos siempre debe estar motivado por una emoción que lleve al individuo a sentir el deseo de alcanzar una meta.

Antes que nada, me parece importante poder diferenciar los conceptos de emoción y sentimientos, en los procesos de gestión, en cualquier plano de la vida, es fundamental identificar y definir los elementos a gestionar. Para el caso que nos toca, el tener bien en claro que es una emoción y que no lo es, nos haces tener las cosas claras a la hora de las experiencias que vivimos en el día a día.

Un sentimiento es lo que generamos ante una situación, basado en nuestras creencias, valores y costumbres, que hemos adquirido a lo largo de nuestras vidas y heredado de nuestras familias, que da cómo resultado la descripción específica y literal de lo que siento y que es explicable y comprensible por cualquier persona que comparte mi comunidad. Por ejemplo, ante un engaño sentimental, “me siento traicionado”, “desilusionado”,  “me siento que no valgo”. Siempre está asociado a una carencia o ausencia de un valor que para nosotros es importante.

Si solo nos tomáramos unos segundos para desde el intelecto, descubrir desde donde emana lo que estamos experimentando, haríamos descender un pensamiento responsable (habilidad de responder), que genere un sentimiento positivo y una emoción que en vez de generar una sensación de defensa, nos genere una oportunidad de aprender.

Por eso es importante ante un estímulo que nos afecta, hacernos las preguntas siguientes, ¿Voy a reaccionar como siempre? ¿Esto parte desde el miedo? ¿Cómo puedo hacer de esta situación una oportunidad para aprender? Tomarse cinco o diez segundo, es lo que nos lleva hacernos esta pregunta, y aunque no podamos contestarla, ese tiempo que le dedicamos, permite que simplemente no reaccionemos como siempre ante la experiencia.

Una buena inteligencia emocional, enfocada a la educación y crianza de nuestras hijas e hijos, contribuye al optimo desarrollo del aprendizaje. Incorporar desde pequeños, los conceptos de cómo es que procesamos las emociones, les otorga mayor independencia para que puedan realizarse en su camino de crecimiento. Es importante entender que gestionar las emociones, tener inteligencia emocional, no es controlar las emociones, es generar la emoción correcta, en el momento adecuado que nos permita accionar en favor de nuestro desarrollo integral.

Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Educación Saludable.

Experiencia

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