ADICCIONES, REVIVIENDO EL AMOR DE MAMÁ

Podemos comenzar diciendo que todos en mayor o menor medida, logramos tener alguna dependencia con una sustancia, un hábito o una relación, esto podría estar considerado un vicio o apego a algo que da como resultado un beneficio emocional. Cada situación que se convierte en cubrir una necesidad emocional, a través de la satisfacción del placer corporal, ya sea ingiriendo algo o realizando actividades o teniendo vínculos de apego, terminan formando parte de esa característica humana que es proyectar en el afuera la realización personal.



Por otro lado, a medida que vamos proyectándonos más en los resultados externos que en descubrirnos internamente, comenzamos a fortalecer ese grado de dependencia convirtiéndose en un vicio.


Podemos decir que algo se convierte en un vicio, cuando lo juzgamos como algo “incorrecto”. Puede ser que sepamos que nos hace daño a la salud, que nos impide avanzar en determinado aspecto de nuestra vida, o simplemente que nos ayuda a “desconectarnos” en momentos en que necesitamos evadirnos de la realidad coyuntural o que nos distrae de la rutina.


Por otro lado una adicción, es cuando ya no podemos afrontar el día a día, sino tomamos contacto con esa adicción, perdemos la posibilidad de funcionar, relegamos responsabilidades, ponemos como prioridad la adicción por encima de cualquier otra actividad, vínculo o momento.


Para quienes siguen Ser Uno, saben que lo que generalmente se denomina “enfermedades” no son más que programas biológicos bifásicos que nuestro organismo genera para, primero adaptar el cuerpo para afrontar de la manera más óptima un conflicto biológico y segundo restablecer la homeostasis.


ADICCIONES EN GENERAL

Si bien podemos contemplar que los vicios también están disparados por algún programa particular, las adicciones son programas con los que la persona afronta conflictos de reconocimiento y falta de protección por parte de la Madre, sin dejar de recordar que si bien la madre es muy importante en los primeros años de vida, ella es muy afectada según la relación que el padre tenga con ella y su hijo.


Cualquier actividad, vinculo o ingesta de sustancia que nos genere placer y satisfacción en el momento de realizarlos, la dependencia a tal punto que sentimos imposible afrontar la vida normalmente y la posterior culpa por la práctica, son las principales señales para detectar que lo que estamos experimentando es un programa de adicción.


El sentido biológico de una adicción es recuperar algo que he perdido internamente. Cuando no logramos encontrar eso que nos falta internamente, comenzamos a repetirlo una y otra vez de forma obsesiva. Las adicciones siempre son conflictos relacionados con mamá, ella fue nuestra primera “adicción”. Eso a lo que somos adictos nos devuelve a ese amor, reconocimiento y protección de mamá que tuvimos y perdimos, o que nunca llegamos a tener (en tal caso la adicción suele ser más compulsiva).


Evitar el contacto con la emoción que subyace al conflicto, es el principal objetivo de las adicciones. La emoción que genera la adicción nos “protege” de sentir esa emoción oculta y que es la verdadera motivación del programa. Las adicciones están relacionadas con lo no dicho (a-dicción). No tengo derecho a expresarme. No tengo la capacidad de expresarme.



En general las adicciones están dominadas por un fuerte conflicto, la falta de protección de mamá, siempre en un entorno de “Huir de la realidad” por miedo a no poder afrontarla.


Algunos resentires que atraviesan a la persona son… “¿Van a venir mis padres a ayudarme? ¿Acaso no ven que estoy sufriendo, que estoy muriendo?”. Hay un programa inconsciente de muerte y autodestrucción o que “no soy capaz de afrontar una situación”.


En siguientes entregas, abordaré en particular, el sentido de algunas de las principales adicciones como el alcoholismo, tabaquismo, la dependencia a la marihuana, cocaína y otras adicciones como al juego, el trabajo, la bulimia, y demás.


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