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CAMBIEMOS EL RELATO - EL AMANECER DE UN NUEVO DESPERTAR

Somos protagonistas de una época tan convulsionada como esperanzadora. Los anuncios y profecías de diversas culturas y tradiciones ancestrales acerca de este momento planetario, se vuelven una realidad cada vez más evidente.


Los paradigmas que han sido “ley absoluta” durante tanto tiempo, se van desmoronando y dejando en evidencia las inequidades e injusticias que fueron el sostén de un sistema perverso y depredador que ha intentado apropiarse del poder mundial globalizando su control a niveles inimaginables, a través de una compleja red de ingeniería social.

La economía, la política, la religión, la fuerza militar, la ciencia, la educación, la salud, la alimentación, la energía…, han sido los “instrumentos” funcionales mediante los que se ha urdido esta compleja y siniestra trama de control y poder. Un verdadero desenfreno de recursos al servicio de la ambición y el desatino.


Durante siglos, esta “maquinaria” arrogante y perversa, fue autoconstruyendo la ilusión de un dominio absoluto e ilimitado. Sin embargo, no ha podido trascender su “gran talón de Aquiles”: la propia esencia humana.


Si bien se ha venido promoviendo (de forma deliberada) una sociedad llena de ruidos y de “entretenimientos” sensoriales, en la que se fomenta la reacción emocional en lugar de la reflexión, la competencia en lugar de la cooperación, el éxito en lugar de la felicidad, el “desear tener” en lugar del “desear Vivir”, la “uniformidad” en lugar de la “diversidad”, la “vulgaridad” en lugar de la “singularidad”, la “mediocridad” en lugar de la “creatividad”…; a pesar de todo, hay en la profundidad de la esencia humana un lugar especial, que no se puede manipular, ni corromper: “su conciencia”. En ella radica el poder infinito que caracteriza nuestra condición humana.


Los velos que nos mantenían atrapados en una realidad ilusoria, empiezan a correrse. Cada vez estamos siendo capaces de “ver” más allá de las “zanahorias” y los distractores que se nos intentan imponer. Vivimos el amanecer de un “gran despertar”, una verdadera “revolución silenciosa” que cobra fuerza en nuestro interior y va “tejiendo una masa crítica” capaz de generar la transformación planetaria que pulsa desde el corazón de Gaia de la que somos parte.

Despertar es emanciparse

Este gran despertar no se produce de manera mágica, automática o mecánica, como tampoco es el resultado de un simple cambio de perspectiva o de foco. Implica un compromiso y una determinación personal que nace desde lo profundo de cada Ser, ya que el acceso a la conciencia es absolutamente interno e intransferible.


Nuestro planeta está pulsando en frecuencias cada vez más altas, acompañadas por radiaciones solares y estelares más intensas. Estas “energías” están colaborando en la “mutación colectiva” que protagonizamos, pero, por sí solas no determinan el despertar de la conciencia. Hay un componente esencial que activa la alquimia de la transformación y que está vinculado a la decisión y al compromiso íntimo de cada individuo. Cuando esto ocurre, se desencadenan innumerables hechos sincrónicos, cuasi “mágicos” que inspiran, guían e impulsan el proceso de metamorfosis interna.


Lo primero que aparece es un impulso que nos invita a hurgar más allá de la “versión oficial”, una inquietud que nos induce a cuestionarla, a formular nuevas interrogantes y a iniciar un proceso de búsqueda y reflexión. Este impulso puede quedar neutralizado por el miedo ancestral y paralizante, que nos mantiene prisioneros de una “zona de confort” perversa y suicida, pero también puede ser el fermento de un proceso de despertar que finalmente consolide la transformación y la ampliación paulatina del nivel de conciencia. La diferencia entre ambas posibilidades está sujeta a la decisión interna que cada uno se permita asumir.


Felizmente, ya hay una creciente “masa crítica” de seres dispuestos a “dar el salto” para salir de la ilusión y promover los cambios necesarios que instauren un sistema más humano, equitativo y justo, pautado por el amor y no por la ambición descontrolada.


En este impulso planetario, se está produciendo una gran expansión de conciencia, que va llegando a todos los niveles de la sociedad humana, sin distinción de corrientes filosóficas, definiciones políticas, credos, culturas, o cualquier otra singularidad. Un verdadero despertar que surge del interior de cada ser y que es invulnerable a la propaganda maliciosa o a la manipulación.

El proceso de despertar es interno

Para activar el proceso de “despertar” hace falta una cuota importante de valentía, compromiso y entusiasmo, pero fundamentalmente, tener en cuenta que la tarea principal es consigo mismo. Como decía Sócrates:Dejad que quien vaya a mover el mundo primero se mueva él mismo”. Por lo tanto, hay que tener claro que el principal desafío “es con nosotros mismos”. Hay mucho para desaprender, para descolonizarnos interiormente y para aplicar nosotros primero, lo que luego queramos inspirar en los demás.


El autoconocimiento constante se hace tan imprescindible como el respirar. “Amigarse” con el silencio, meditar y permitirse instancias de contemplación y recogimiento, son prácticas tan útiles como necesarias.


El camino de despertar, no tiene “barandas” de donde asirse. Nos obliga a estar bien apoyados en nuestros propios pies (convicción, compromiso, responsabilidad), a dar pasos firmes y seguros (coraje, entusiasmo, ponderación). Tampoco tiene retorno, ya que una vez que iniciamos el viaje, una fuerza “invisible” para nosotros, no deja de impulsarnos hacia adelante (confianza, determinación, certeza).

Claves a tener en cuenta

El “despertar” sólo ocurre en el momento presente. No se puede despertar con la mente en el pasado o en el futuro. Es necesario estar atentos, alertas a todas las señales. Siempre están sucediendo eventos tangibles e intangibles que pasan totalmente desapercibidos cuando vivimos en “piloto automático”. Es ahí precisamente, en el momento presente, donde aparecen los instantes “eureka” que nos permiten ir uniendo las piezas del “puzle de la comprensión”.


Otra clave a tener en cuenta es la necesidad de neutralizar nuestros automatismos para juzgar continuamente. Los juicios hacia afuera y hacia adentro, en general, nos frenan, nos detienen, nos distraen y nos paralizan. Una actitud proactiva y constructiva nos invita a desactivar el juicio y la culpa de nuestros patrones de conducta, aprendiendo a mantener una “percepción inocente” ante los acontecimientos cotidianos. Muchas veces, nos hemos sorprendido revalorando hechos que, en un principio, habíamos considerado desafortunados y que, “con el diario del lunes” resultaron una verdadera bendición, un grandioso regalo.


Vivimos inmersos en un gigantesco torbellino de información que, intencionadamente o no, satura nuestra capacidad de procesar y comprender conscientemente los mensajes implícitos y explícitos que nos llegan. Podríamos decir que hay una verdadera guerra de información, en la que intereses contrapuestos pugnan por atraer nuestra complicidad y energía, reforzando “líneas de tiempo” afines a sus intereses. Una manera de neutralizar los efectos de esta lucha invasiva es la práctica de una actitud “escéptica” que, a priori, no niegue ni apruebe nada. Es registrar la información y dejarla “sobre la mesa” hasta que podamos “unir las piezas” y, con una reflexión ponderada, encontrarles sentido.


Otra clave a tener en cuenta es la necesidad de practicar el “desapego”. Es tiempo de soltar los programas, los paradigmas y las creencias que sustentaron y dieron vida a la ilusión. Para avanzar hacia lo nuevo, debemos soltar lo viejo. No parece una tarea fácil, ya que requiere de mucha paciencia y determinación, pero hay que hacerse de valor y comenzar a “vaciar la mochila”. Hay mucho por desaprender y emancipar dentro de nosotros mismos, que nos esclaviza y nos impide conectarnos con la plena Libertad.

Si bien el proceso de despertar es interno y personal, no siempre resulta fácil hacerlo en solitario. Es momento de “inspirarnos” juntos, de compartir, de asociarnos en el mágico juego de ser compañeros de viaje en esta aventura, en el desafío de ser maestros y aprendices, a la vez.

A modo de síntesis

Como decíamos al principio, “somos protagonistas de una época tan convulsionada como esperanzadora”. Estamos ya en un momento histórico largamente anhelado. Al decir de los ancianos Hopi en su Mensaje a la Humanidad, “somos la gente que estábamos esperando”.

En nuestro corazón están las claves; en nuestra mente libre de condicionamientos está el discernimiento necesario; en nuestras manos están las acciones que nos dispongamos asumir… y en todo, nuestra “nota musical” de la gran melodía universal que, entre todos, estamos haciendo vibrar.


Para terminar, una reflexión de Eduardo Galeano que en 1970 decía: “Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres.”


Maestro Miguel Dominguez

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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Crianza Saludable.

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