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EDUCACIÓN SALUDABLE - EDUCAR SIN GRITOS

Muchas veces nos vemos desbordados por las situaciones conflictivas con nuestros hijos, la mayoría de las veces estas situaciones pasan más por la historia emocional de los adultos y el resultado del vínculo que hemos construido con nuestros pequeños más que con la situación puntual.



Nuestra mente está llena de emociones que van y vienen como respuesta a lo que sentimos y experimentamos. Algunos papás se enfadan fácilmente y otros son muy temerosos. Esto va a depender de tu personalidad y de toda la carga emocional que has adquirido en tu vida. Cada emoción es producto de heridas, decepciones y luchas que suceden en nuestra vida.

También el contexto emocional de nuestros progenitores 90 dias antes de nuestra concepción y hasta los 2 años posteriores, marcarán la forma de como nos vamos a relacionar y gestionar nuestras emociones.


Lo primero que debes hacer es detectar qué es lo que desencadena tu enfado. Quizás estás reflejando alguna vivencia en ellos, pero debes recordar que tus hijos no tienen la culpa. Plasmar en ellos tus miedos, enojos y frustraciones es el principal problema. En lugar de ello, trata de mantener la calma y hablar amablemente con tus hijos.

La mayoría de las veces no les gritas a tus hijos porque realmente hagan algo malo sino por factores ajenos a ellos. La buena noticia es que una vez que los identificas, trabajar para controlarlos es más fácil.


Tiene más sentido de lo que piensas, lo que sucede con tus emociones será lo que hará accionar a la lógica o no. Imagina que tu cerebro tiene dos oficinas importantes, una arriba y otra abajo. La oficina de arriba se ve controlada por la lógica y se encarga de la información práctica, la oficina de planta baja es la de las emociones y se encarga de recibir y procesar tus sentimientos, Cuando las cosas están en calma en la oficina de la planta baja, los trabajos de oficina en planta alta también, es decir que, si las emociones están en paz, la lógica también lo estará.


Pero si la oficina de la planta baja se altera un poco, las alarmas sonarán. La parte lógica cierra y las cosas se empezarán a descomponer en un intento desesperado para enfriar las llamas. Aquí es cuando empiezas a dejarte llevar por las emociones y no piensas, solo decides agredir verbalmente a tus hijos.


Si decides dejar de gritarles a tus hijos a tiempo, no habrá que reparar ningún daño. Pero si lo haces tarde, alguien saldrá herido y es probable que sean tus hijos.


Lo que debes hacer en este punto es desarrollar la capacidad de integrar el lado racional con el lado emocional. Esto se logra solo a través de la práctica, pero debes saber que las emociones más comunes son:

Enojo

Frustración

Miedo

Tristeza

Culpa

Tu responsabilidad como madre o padre será aprender a dominar los momentos en los que estallas. Algunas buenas estrategias son:


- Leer sobre los factores que te hacen perder el control y aprender a lidiar con ellos.

- Trata de cortar las situaciones que te hacen gritar a tus hijos. No se trata de evadir los problemas, sino de darte un tiempo para respirar y retomar el control y la calma.


- Habla con tus hijos y explícales qué te molesta y por qué. Si te molesta demasiado que no te hagan caso cuando les hablas piensa que ellos lo hacen sin mala voluntad. Tal vez descubras que al explicarles que eso te molesta, la actitud de tus hijos cambie por completo.

- Predica con el ejemplo. Dicen que las acciones gritan más alto que las palabras y tus hijos responderán a ti de la forma en que los trates.


- Genera tiempo de calidad con ellos, comparte juegos, lecturas, actividades al aire libre, y todo aquello en donde puedas reforzar tu vínculo con ellos. Que los diálogos de diversión sean 10 veces más que los diálogos de conflicto.


- Cuéntale a tus hijos lo que viviste en el día, que hiciste y sobretodo como te sentiste, esto generará confianza, y el hábito de elegir el dialogo antes que el conflicto y la transgresión.


- Dale la oportunidad de poder expresar su sentir y opinión ante las decisiones cotidianas, como la ropa que se van a poner, lo que se va a comer, a donde ir a pasear o que libro leer.


- Intégralos a las actividades del hogar, cocinar, regar, limpiar, ordenar, todo esto también colabora para comentar la unión y la empatía de ellos para con nosotros, muchas veces nos enojamos por ellos porque no nos permiten hacer las tareas de la hora, pero ellos no saben lo que implica y pretendemos que le den la misma importancia que le damos nosotros. Vincularse con estas tareas los hace conscientes de estas cosas.


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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Crianza Saludable.

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