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EDUCACIÓN SALUDABLE - EL JUEGO DE LA VIDA

Alerta, cuidado, peligro, son quizá las palabras más escuchadas en los últimos días en medio de comunicación y redes sociales. Casos de violencia doméstica, abuso de menores y juegos macabros, saturan las pantallas de nuestros televisores, teléfonos y computadoras.



Minutos y minutos de técnicos, especialistas e idóneos, que nos intentan, con toda la buena voluntad, ayudar a prevenir suicidios y actos de violencia a personas “vulnerables” de nuestra sociedad y nos pasamos analizando y emocionándonos con las consecuencias, sin gastar un solo minuto en hablar de las causas o de cómo estamos viviendo.


Nos espantamos por un juego que induce a los adolescentes o niños al suicidio, cuando desde hace muchos años, la tasa de suicidio adolescente es alta y sin la necesidad de ninguna "ballena" o "Momo", y creemos que buscando los culpables fuera, lograremos apagar nuestro sentimiento de culpa, que sólo está alimentado por lo que no nos hacemos responsables.


¿Y si administramos mejor el tiempo?, y en vez de usar el tiempo para condenar un juego en las  ”redes morales” lo usamos para jugar con nuestros hijos. Nos hemos puesto a pensar cuántas veces los adultos nos encontramos viviendo en un juego macabro y suicida, haciendo cosas que lejos de hacernos felices, nos aleja de nuestras familias, seres queridos y principalmente de uno mismo.


Hay juegos macabros por doquier y todo el día a cada instante, jugamos a ser lo que no somos, sólo por la aprobación de los demás. Preferimos que nos quieran por lo que hacemos, aunque no nos guste, y no por lo que somos, y con esta actitud lo único que logramos es que cada instante, es matar nuestro ser y tarde o temprano, terminamos frustrándonos y algunos no les queda otra que el suicidio.



Y?... Dónde están los minutos y minutos de técnicos, idóneos y demás para estos casos, lo único que nos queda es entender que todo esto, no es más que el alimento pedagógico de nuestra desnutrición emocional. Reaccionamos a cada crisis en vez de responder a cada instante cuándo la vida nos invita a acompañar a nuestros hijos.


Creemos que las cosas pasan de un día para otro y porque sí, por accidente o por desgracia, y la culpa la tienen los medios, la educación, la inseguridad o el estado, y nos quedamos sin hacernos responsables, pretendiendo que otro aporte la solución.


Y me pregunto, ¿Qué es violencia? Cómo se le llama a una educación a la que sólo le importa el tener mejores notas y que promueve que si no estudias no ERES NADA. Cómo se le denomina cuando los padres pretendemos que la escuela se haga cargo de lo que debería fomentarse en la casa. Quién puede negar que no es violencia una sociedad que permanentemente es cómplice de campañas publicitarias, donde para ser mejor o alguien, hay que tener el último celular o determinada marca, sino estás fuera de lo” Normal”.


Siento tristeza al ver la cantidad de niños mirando programas de chimentos en horas de la tarde, jugando juegos de video o dibujos animados, donde el único objetivo es matar, robar, ganar o ser lindo o linda, comiendo cualquier cosa porque “no tengo tiempo para cocinar”. Nos creemos capaces de poder juzgar lo que nos es ajeno, sin ponemos a pensar si es tan necesario el tiempo que le dedicamos al trabajo, a la tele o a las redes, o si un niño tiene que estar 8 horas en la escuela y luego les cargamos más actividades.


“Tengo que trabajar” para poder pagar las ocho horas de escuela y demás actividades de nuestros hijos, no, al final no estamos con ellos. Dejemos de buscar soluciones a nuestros problemas y comencemos a construir oportunidades.



Oportunidades para jugar, conversar, pasear o simplemente ver lo que nuestros hijos hacen.  Cada día tiene que ser un paso que acerque la vida de nuestros hijos con la nuestra. Animémonos a compartir con ellos nuestros miedos y frustraciones. Es tanto el miedo que tenemos a fracasar que se lo trasmitimos a ellos, y no hablar es lo normal.


Hoy estamos rodeado de cosas para hacer, y no hacer nada es un “pecado”. Dónde está escrito que tirarse en el pasto a no hacer nada esta mal, caminar sin pensar a donde, pasear sin preocuparse cuando hay que volver, son cosas que hoy no nos permitimos.


Nuestros hijos no van a recordar todo el tiempo que estuvimos trabajando por ellos, se van a acordar el tiempo que no estuvimos con ellos, por estar trabajando. Compartamos actividades, contémosles que sentimos en el trabajo, que miedos tenemos y así ellos podrán ver que no hay nada que condenar y sí mucho para crecer. Las frustraciones y los fracasos solitarios, se convertirán en desafíos y oportunidades colectivas.


Y sí, la vida es un juego, y como tal, tenemos la oportunidad de comenzar a cada momento, barajar de nuevo, volver a tirar los dados o dar vuelta el rompecabezas a medio terminar para volver a empezar. Si logramos compartir estas ideas, el miedo y la soledad dejarán de sembrar niños y adolescentes vulnerables porque saben que hay adultos que los apoyan, los escuchan y los alientan a investigar a jugar y a equivocarse las veces que quieran. Nunca es tarde para aprender, ni para volver a empezar.


Tengamos una posición de observador, sin juicio, con compasión y comprensión y cada vez nuestros hijos dejarán de buscar afuera lo que no encuentran adentro.     


No quiero que mis hijos me recuerden como un padre perfecto, ni como el mejor, me gustaría que me recuerden cómo alguien que se tropezó, se cayó, y siempre se levantó y siguió caminando, orgulloso de haber caído, porque es señal de que está caminado y feliz de siempre haberse levantado. Gracias…


FABIÁN GUSSONI

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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Crianza Saludable.

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