• SER UNO

HAGAMOS NUESTRA PARTE

Ya sabemos que estamos pasando por un momento de incertidumbre, algo que pocos estábamos preparados. Podemos buscar el origen, diagnosticar, evaluar, aprender cómo se propaga y hasta como se previene.

Lo cierto es que nada de eso importa, no importa si la culpa es de China, de USA, del capitalismo, de las deficiencias en los sistemas de salud, de la falta de higiene, de una posible guerra bilógica. Todo eso ya pertenece al pasado, pertenece a lo que repetíamos una y mil veces y que nos puso en donde estamos hoy.


El hecho de siempre tratar de buscar el origen fuera de nosotros, de ante una experiencia, intelectualizarla de forma que justifique que la victima soy yo, que nada puedo hacer porque el problema es de otro o es tan grande que soy incapaz cambiarlo.


Nada que percibamos de nuestra realidad y que impacte en nuestras vidas de tal manera que ocupe algún pensamiento, sentimiento o emoción en nosotros, puede ser tomado cómo algo ajeno o separado de mí.


Hemos llegado a un punto donde hemos reducido nuestra área de acción física, cada uno ha generado una realidad en la que ya no importa lo que pasa a fuera, y buscar el afuera, hasta es juzgado y condenado. Logramos llevar la realidad a tal punto, que hemos perdido la capacidad de percibir al otro, de integrarlo como parte nuestra, de empatizar y de sentir compasión


Aun así, en esta situación de reclusión física, nos damos el lujo de seguir creyendo que tengo la única verdad, que lo que yo hago nos salvará y lo que otro hace y va en contra de lo que la mayoría quiere, nos mata. Les recuerdo que seguir lo que la mayoría de la población quería, nos puso en donde estamos.


Pero nada de esto importa, es momento de dejar de buscar soluciones en creencia, pensamientos y métodos que hemos creado en el pasado, quizá sea hora de VIVIR. Buscamos sobrevivir a este patógeno, y para qué. ¿Para qué vamos a sobrevivir? Al parecer no hemos aprendido a vivir. Y… ¿Por qué? Miles de especies han desaparecido. ¿Qué valor le aportamos a esta existencia?


Sobrevivir para seguir cómo estábamos antes, es realmente una injusticia para el resto de la vida que existe en este mundo. En estos días la naturaleza ha recuperado terreno de una manera inimaginable, aguas más cristalinas, aire mas puro, animales con más libertad para caminar estas tierras, y la pregunta sigue siendo la misma, ¿Es justo que sobrevivamos?


Cuando ponemos toda nuestra energía en sobrevivir, como cualquier organismo de este planeta, inconscientemente ponemos nuestra biología, nuestra psique y nuestros recursos, para defendernos o atacar, no importa cómo y no importa contra qué o quién. Poner el foco en vivir, nos permite disponer de nuestros recursos para disfrutar y aprovechar de lo que nos rodea, sacándole el máximo provecho a cada vinculo, cada alimento y cada experiencia, todo en beneficio de nuestro crecimiento, aprendizaje y bienestar.


Crece entonces una nueva interrogante, que más que una duda, nos entrega una meta, un deseo, una esperanza. ¿Qué tenemos para dar a diferencia del resto de los seres de este planeta? Tenemos la capacidad de reconocer lo que el otro desea, poder escuchar y empatizar con su deseo y sus necesidades.


Tenemos la capacidad de elegir si el otro es una amenaza al que temer, o una oportunidad para crecer. Podemos sentir y resonar en las alegrías y en las tristezas del otro, podemos renunciar a un beneficio propio, en busca de un bien colectivo y podemos reconocer, aceptar y aprender de nuestros errores.


La pregunta no es ¿Qué nos depara el universo?, la pregunta es ¿Qué tengo para dar? Es el momento que tenemos cada uno para dar y hacer nuestra parte, sin excusas, sin mirar a quién y sin esperar nada a cambio. Es el momento de elegir en qué tiempo queremos vivir, si en el pasado, donde ya más nada se puede hacer o en el presente, donde existen infinitas oportunidades de crecer.


El presente no busca ni razones, ni excusa, no pregunta por qué pasó esto, sino que hago para que esto cambie. Si no dejamos esa creencia de que tengo que estar cómodo dónde estoy para poder dar, va a ser difícil que podamos aportar algo que mejore a todos.


Y si no sabes que dar, da un silencio, evita replicar y poner el foco en lo que ha creado esta situación, el miedo, la desigualdad, el egoísmo y la apatía. Hoy es tiempo de declarar con orgullo NO SE QUE HACER, si realmente no lo sabes, porque en esa frase habremos mucho que nos veamos reflejados. Es momento de improvisar, de hacer sin pensar en lo que los otros dirán, es momento de VIVIR.


Olvídate si el otro no se queda en su casa, haz tu máximo esfuerzo, sincero y con consciencia. Hoy juzgar es seguir mirando el mundo con los ojos del pasado, perder tiempo que podrías dedicar a hacer tu parte y ser uno de los que pueden construir una nueva forma de VIVIR con más amor, más integración, más compasión y más paz.


ES TIEMPO DE QUE LA SUMA DE UNO MÁS UNO SE UNO… UNO DISTINTO

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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Educación Saludable.

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