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"HAY MOTIVOS PARA LA CALMA", DECLARAN RECONOCIDOS CIENTIFICOS A NIVEL MUNDIAL.

En esta seri de artículos escritos por el periodista Javier Ayma, podemos seguir descubriendo la información científica que por alguna razón, no está siendo replicado por los grandes medios de comunicación, en relación a esta “Pandemia” en relación al patógeno COVID19.


Según los expertos, algunos datos que se manejaron para declarar la alarma y posterior pandemia, no tienen una base sólida y en algunos casos, la OMS ha modificado de forma dudosa, los criterios para declarar estas escalas de alerta. Denuncias en La Comisión Europea de Salud en relación a los vínculos entre farmacéuticas y la OMS, están cuestionando la independencia de esta institución.


Motivos para la calma

Yéndose al lado opuesto, lo más curioso de todo, es que, probablemente muchos ya tuvimos coronavirus los años anteriores (no sabemos cuál en concreto porque no se aisló para contar los casos como se ha hecho este año). Y la inmensa mayoría sobrevivimos sin caer en el caos de detener el mundo.

El epidemiólogo Manuel Elkin se queda muy asombrado cuando algunos políticos dicen que del 70% al 80% de la población se verá afectada “no sé a quién consultará [Boris Johnson] cuando dice eso pero me extraña porque Londres tiene excelentes expertos en enfermedades infecciosas”.

Y aclara que ser contagiado depende de tres factores; “la causa externa, el virus en este caso, el medio ambiente y, sobre todo, el componente genético de cada persona”. Que coincidan los tres factores en un tanto por ciento tan alto, según el Elkin, es imposible.

De ahí que las cadenas de contagio que se dedican a multiplicar por doquier no sean para nada exactas.

Esto, que cada vez denuncian más virólogos y especialistas, sería un motivo de tranquilidad. Pero la calma no vende mascarillas ni llena supermercados ni provoca un gasto en vacunas desmesurado. Como primer indicio de este hecho, 810€ han llegado a cobrar en un hospital privado madrileño Ruber Internacional por una prueba para detectar coronavirus.

Aludiendo a lo más básico, en Ginebra ahora mismo el precio de las mascarillas es de 400€ por un pack de 20 unidades (indivisible, por supuesto). La producción de mascarillas ha subido un 8.000%. Así que, a partir de ahí, a multiplicar.

Que quede claro que no pongo en duda el trabajo de los sanitarios (al revés, están siendo víctimas de la histeria colectiva y del propio virus), pongo en duda la negligencia de crear un estado de alarma que no está acorde con el riesgo.

Resulta muy curioso que cuando Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS anunció el estado de alarma, declarara también: «Nuestro mayor enemigo en este momento no es el virus en sí mismo sino el miedo, los rumores y el estigma». Sin embargo, pese al pánico creciente, días después lo declararon pandemia global. ¿Con qué criterio?

El archivo que seguramente no recibiste

A estas alturas habrás recibido varias veces tanto el vídeo de la niña que chupa la barandilla, los miles de memes del papel higiénico y otros tantos del estilo (¡bendito humor!).

Por desgracia habrás recibido muchos videos in parar, audios de una calidad extraordinaria igualmente falsos y un largo etc. La desinformación basada en el exceso de información. Si le quitas el filtro del espíritu crítico llegamos a donde estamos.

Es menos probable que hayas visto un vídeo en el que Iñaki Gabilondo daba una reveladora noticia sobre la pasada gripe A en el que denunciaba que, el entonces presidente de Salud de la Comisión Europea, Wolfgang Wodarg, acusaba al lobby de los laboratorios farmacéuticos de organizar la psicosis de la gripe A.

Además, atribuía a la OMS la responsabilidad de esa ola de histeria. Wolfgang Wodarg, médico y epidemiólogo denunció que no existía razón para justificar tal alarma. Denunció también que, a partir de mediados de 2009, había bajado de forma incomprensible los criterios para declarar pandemia.

De esta forma, continúa Gabilondo, los gobiernos hábilmente pastoreados por los laboratorios hicieron lo que les correspondía hacer; comprar millones de vacunas. Hoy sabemos que la gripe A ha producido la décima parte de muertes que una gripe estacional (apunto aquí que el coronavirus todavía no ha llegado ni siquiera a las cifras de la gripe A).

El Consejo Europeo, concluye el periodista, abrirá una investigación sobre el negocio más repugnante. El negocio del miedo.

Como contaba anteriormente, el Consejo de Europa investigó el caso, y denunció la poca transparencia de la OMS y su servidumbre a los lobbies farmacéuticos.

Como ser humano y como periodista, aparte de sentir una profunda vergüenza por lo que está pasando en los medios, considero alucinante que ninguno de ellos, excepto el diario El salto, se haya preocupado por saber la opinión sobre el coronavirus de la persona que destapó semejante escándalo en un caso tan parecido como el que nos ocupa.


Datos reveladores

En el artículo del mencionado diario, publicado a principios de este mes, Wolfgang Wodarg insiste en que no tiene sentido las medidas de pánico que están tomando los distintos gobiernos.

«En vista del hecho bien conocido de que en cada ola de gripe entre el 7% al 15% de las enfermedades respiratorias agudas (ERA) son causadas por coronavirus, el número de casos que ahora se suman continuamente siguen estando completamente dentro del rango normal».

Wodarg también denuncia el hecho de que cuando se dice que se convierte en «algo más» debe ser por contraste con otros datos, pero no por criterios aleatorios o interesados.

¿De dónde parte el error?

Como ha demostrado Wodarg en su web y en varios vídeos y entrevistas, desde 2005 a 2013 comprobaron en un estudio en Glasgow qué virus ocurren entre las enfermedades respiratorias. En este estudio se muestra claramente que las partes verdes que son el coronavirus siempre han formado parte de la mezcla. Aquí lo podemos comprobar en las zonas verdes.

Cuenta también que la alarma partió en el momento en que en Wuhan los laboratorios examinaron una nueva variante de coronavirus y esos datos se pusieron en conocimiento de toda la comunidad científica.

Esta nueva variante del coronavirus fue transmitida a la OMS y fue admitida rápidamente. Denuncia el especialista alemán que no hubo test previos. Luego se compartió con el resto de los científicos de todo el mundo sin haber hecho comparativas pertinentes (por eso no se sabe ni siquiera si es realmente nuevo).

“Un laboratorio de la clínica berlinesa Charité ganó la carrera en la OMS y se le permitió comercializar sus pruebas internas en todo el mundo a varias veces el precio habitual” añade Wodarg.

Poderosas preguntas

El epidimologo se pregunta entonces:

“¿Cómo es posible que sepamos que este virus es peligroso? ¿No es algo que ya tuvimos el año pasado? ¿Cómo es posible que no se haya comparado con años anteriores?”

Pasando por alto toda esta lógica, el test ni siquiera se hizo sobre un abanico de población en general y él mismo duda de su eficacia. Se escogió una muestra de menos de 50 personas enfermas en Wuhan con lo que el grado de personas afectadas de coronavirus resultó ser muy alto y, en personas enfermas ya graves, subía aún más la mortalidad.

A partir de ahí, según Wodarg, los gobiernos consultaron a sus expertos que, a su vez, consultaron a los expertos que iniciaron la alarma. “Los gobernantes han sido seducidos por científicos que quieren formar parte de esto, que quieren dinero para sus instituciones y otros que proponen aplicaciones, estudios, programas” y, añade con ironía, “muchas ganas de ayudar y ganar relevancia”.

Goldsmith es de la misma opinión: “Se fueron replicando comunicados emitidos desde China y Ginebra, sin que se los confronte desde un punto de vista crítico y, sobre todo, sin subrayar que los coronavirus siempre han infectado a los humanos y siempre provocaron diarreas y lo que la gente llama resfrío banal o resfrío común”.

El doctor en Medicina Darren Schulte, CEO de la compañía de análisis Apixio, también ha manifestado que “la reacción de los medios y de muchos gobiernos va a producir más daño a las sociedades de todo el mundo que el propio virus. Un perjuicio que se extenderá además durante muchos años.”

Tom Jefferson, del centro de investigaciones independientes, Cochrane Nordic, dice no reconocer nada nuevo en el hecho de que se descubra una nueva variante dentro del coronavirus.

Al doctor Schulte la situación le recuerda a la crisis del coronavirus de 2003. Entonces China tomó medidas parecidas de aislamiento. El Banco Mundial calculó que las medidas contra el SARS supusieron unas pérdidas de 33.000.000.000 de dólares.

En ese sentido, Schulte está seguro de que la recesión económica, la pérdida de empleos, el endeudamiento de familias y empresas… y ya, directamente, los venideros recortes en sanidad “incrementarán el número de enfermedades evitables y de muertes por un periodo de tiempo mucho más largo”.

Recuerda también que en el mundo mueren entre 300.000 y 650.000 personas por gripe mientras la gente va libremente en transporte, va a los pubs, se celebran acontecimientos multitudinarios… Es cierto, recuerda, que el Covid 19 no tiene vacuna pero debemos encontrar “un equilibrio entre la salud pública y la seguridad y las consecuencias de interrumpir la vida diaria”.

Por eso, advierte, que sería mucho más adecuado y efectivo, aislar temporalmente a las personas infectadas o que tienen un alto margen de riesgo, ponerse en mascarillas en esos casos, mientras el resto toma medidas de higiene básicas.

En ese sentido también, John P.A. Ioannidis, profesor de medicina, epidemiología y biomedicina expone que se están tomando decisiones muy exageradas sin un contraste fiable de datos.

De hecho, todos parecen coincidir en que los gobiernos no se están rodeando de científicos que realmente vean el problema con perspectiva, con datos fiables y comparados, con criterios desinteresados, ni con una coordinación con el resto de expertos del mundo.

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