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LA IMPORTANCIA DE LOS MESES PREVIOS A LA CONCEPCIÓN

Actualizado: 1 de sep de 2020

Uno de los aspectos que es parte de la vida y sin embargo muy pocos lo tomamos en cuenta a la hora de traer a nuestras niñas o niños, son los meses previos a la concepción. Cada vez más desde la medicina occidental se integra la idea de que las emociones del padre y de la madre influye en las vidas de los infantes, también es cierto que, desde la herramienta del Proyecto Sentido, logramos descubrir que el tiempo previo, específicamente los nueves meses antes, son muy importantes para la vida que se está por plasmar.

Tenemos que comenzar recordando cómo funciona nuestro inconsciente biológico. Este inconsciente es atemporal, siempre está en tiempo presente, los recuerdos siempre son para él, volver a vivir esa experiencia en el instante que la experiencia llega a nuestra mente. Es inocente, no juzga, no entiende entre bueno o malo, real y virtual, vivir una experiencia triste o sentirse triste al ver una película, para él es la misma experiencia real de tristeza. Es no dual, todo lo que percibe es él en función de lo vivido, no percibe el entorno como algo separado de si. Por último, grava todo, cómo un insumo para la supervivencia.

Toda esta información interactúa constantemente con los estímulos que recibimos de nuestro entorno. Los recuerdos aportan el insumo necesario para actuar solo de dos maneras “crecimiento” o “protección”. Según los estudios en epigenética del Doctor Bruse Lipton, cuando un organismo actúa desde le CRECIMIENTO, todas sus dimensiones físicas, emocionales y cognitivas, están a las órdenes para la nutrición, el desarrollo, el aprendizaje y la producción, y toda función que implique un mayor bienestar para la vida.

Cuando estamos en fase de PROTECCIÓN, todas las funciones de aprendizaje dejan de funcionar ya que la prioridad es preservar la vida, el cuerpo no se nutre (perdida de apetito o en caso de comer, buscará retener la mayor cantidad de lo que consuma), sin capacidad de aprender nuevos conceptos ya que toda una concentración está a las órdenes para huir o defenderse del riesgo. Todas sus acciones inconscientemente estarán guiadas por el miedo y a la supervivencia por la sensación de peligro.

Es claro que estas amenazas pueden ser reales, como un intento de robo o una agresión por parte de alguien de nuestro entorno. Sin embargo a diferencia de los animales, los seres humanos tienen la capacidad de vivir y percibir amenazas y peligro a travez de sus pensamientos e imaginación. Estos “peligros” hace que el inconsciente active el mecanismo de defensa y protección y quedo lo que hagamos esté apuntado a defendernos.

Es verdad que son pocos que planifican con tanta anticipación el traer un ser a este mundo y de hacerlo, no tenemos en cuenta estos aspectos antes mencionados. Saber si estábamos en protección o crecimiento, cúal esra nuestro contexto, qué hacíamos, qué sentíamos y que emociones nos dominaban durante ese período, principalmente las que fueron dominantes o repetitivas, o aquellas puntuales pero intensas, serán los “planos” para la construcción futura de la vida que estará por llegar.

Tomar conciencia de cuáles eran nuestras carencias, principalmente las emocionales, y lo qué sentíamos en relación, nos darán la guía de cuál fue el proyecto que inconscientemente, fuimos construyendo. En muchos casos integrar esta información puede ayudar a contestar la pregunta de ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? y en caso de las madres y padres, ¿Por qué por más que le hable, no me hace caso?

Sin dudas para los que aún no han tenido hijas o hijos, esta información puede ser de gran ayuda en el futuro, pero la pregunta que ya se deben haber hecho los que ya son padres y madres es ¿De qué me sirve saberlo ahora? . La respuesta está principalmente en la característica atemporal del inconsciente, el hecho de que esa carencia que se intentó cubrir con la llegada de ese proyecto, seguramente no fue cubierta, ya que para solucionar algo, uno debería tener consciencia de la carencia.

Integrar esta información, ya tiene un efecto principalmente en las madres y padres que podemos encontrar un sentido a nuestra historia. Lejos de sentir culpa por eso, ya que uno actúa en base a como nos han programado, lo importante es poder comunicarle a nuestras hijas o hijos lo que hemos descubierto. Esta posibilidad de poderles expresar esta historia que era oculta para nosotros, hace que se pueda completar el puzle de situaciones sin sentido que pasan por la vida de nuestra decendencia.

Cada situación que afecta nuestra armonía, o que se repite y que sabemos que no nos aporta a nuestro bienestar, es una oportunidad de sanar alguna memoria inconsciente del pasado con alegría y para sanar el árbol. No importa quién tenga la posibilidad de sanar, cuando una rama del árbol se sana, instantáneamente comienza a sanar todo el árbol.

Para finalizar, las madres y padres tenemos la responsabilidad de ayudar a que nuestras hijas e hijos sean cada vez seres libres e independientes emocionalmente del clan Para esto, hacer el ejercicio de recordar qué pasaba en nuestras vidas en esos momentos, es un aporte más, un paso más para que esos proyectos, sean más de ellos y menos de las madres y padres.

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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Crianza Saludable.

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