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LOS MUERTOS DEL FUTURO NO TENDRÁN VOZ, NI SALDRÁN EN LOS NOTICIEROS.

Actualizado: 11 de jun de 2020

El relato “estamos priorizando las vidas” es por lo menos cuestionable o al menos incompleto. Cuando salgamos de esta “pandemia”, ¿La OMS, los gobiernos y medios de comunicación, llevarán el conteo de los muertos por los daños colaterales de esta crisis, o serán muertos que pocos llorarán?




El confinamiento contra la covid-19 evitó numerosas muertes, pero sus repercusiones también costarán vidas a más largo plazo, una compleja ecuación que incluye una determinante variable ética. "Es un cálculo muy difícil", que tratan de resolver "los mejores epidemiólogos y especialistas en ciencias sociales", indica a la AFP Sarah Burgard, socióloga de la Universidad de Michigan.

"Entre las dificultades, está la evaluación del número de muertos por la covid-19, el número de muertos atribuibles al caos y las consecuencias de la crisis (en el sistema de salud), comparado con los muertos atribuibles a las consecuencias económicas del confinamiento y su impacto en individuos y empresas", prosigue.

En un estudio publicado en 2000, el economista estadounidense Christopher Ruhm se planteaba esta pregunta: "¿Las recesiones son buenas para la salud?". "Mi hipótesis era que cuando la economía va mal, la salud de la gente se deteriora. Descubrí que en gran parte estaba equivocado", explica 20 años más tarde.

Si bien los suicidios y el estrés aumentan con el desempleo, así como el abuso de sustancias nocivas, del tabaco y de drogas ilegales, con la ralentización económica, los accidentes de carretera y la contaminación del aire disminuyen. Además, la salud física mejora gracias a un mayor tiempo libre para hacer ejercicio, según el estudio de Ruhm.

"Es arriesgado extrapolar" esta situación actual con una simple crisis económica, coincide Sarah Burgard, puesto que esta "crisis inédita amenaza muchos 'puntos positivos' habituales durante una ralentización económica". Por ejemplo, las actividades que atenúan el impacto en la salud de la pérdida de un empleo son casi imposibles durante un confinamiento, como hacer deporte, pasear y ver a los amigos. Y "el apoyo social que se puede dar o recibir puede ser limitado, acrecentando el aislamiento y haciendo más difícil mantenerse en un buen estado de salud física y mental", añade la socióloga.

Paralelamente, los estudios que subrayan un impacto positivo de las recesiones en la mortalidad implican sobre todo a los países ricos. "En cambio, en los países con ingresos medios o bajos, la mortalidad aumenta" en estos periodos, indica a la AFP Thomas Hone, investigador sobre salud pública en el Imperial College de Londres. "Todo apunta a que un sistema de salud sólido y una red de seguridad social son vitales para proteger a la población de los efectos negativos de una recesión", asegura.

El Programa Alimentario Mundial de la ONU advirtió por su parte contra el riesgo de que se dispare el número de personas al borde de la hambruna, que podría duplicarse en 2020 hasta "más de 250 millones". Con estas previsiones, ¿habrá más muertos a largo plazo relacionados indirectamente con la covid-19 que vidas salvadas gracias al confinamiento?

Las variables a tener en cuenta son múltiples e inciertas: ¿Fueron algunas previsiones sobre el número potencial de muertos demasiado alarmistas? ¿El número oficial de decesos por la covid-19 es correcto? ¿Cuántas muertes se evitaron con el confinamiento?

Y aunque se llegara a un resultado claro, "¿qué haríamos con esta cifra? Ética y políticamente sería complejo", según Burgard. "La cuestión será política", prevé Arthur Caplan, de la Escuela de Medicina Groceman, de la Universidad de Nueva York. Pero para este especialista en bioética, las dramáticas previsiones de mortalidad no dejaron otra opción que el confinamiento.

Políticamente, las vidas amenazadas a largo plazo "no tienen voz", afirma Caplan. "No vamos a tener al director general del ministerio de Sanidad informando cada día sobre las estadísticas del exceso de mortalidad por suicidio o accidente vascular cerebral", afirma por su parte al diario francés Le Monde el sociólogo Didier Fassin. "Estas vidas perdidas, nadie, o casi nadie, las llorará", añade.

Entonces… ¿Podemos decir que estamos priorizando la salud? ¿Se puede afirmar que estamos salvando vidas? ¿Qué medidas sanitarias tomaremos TODAS Y TODOS, cuando muera gente a resultado de la depresión, la falta de atención en tiempo y forma de tratamientos, el trauma por el aislamiento o la falta de nutrición? Y por último, ¿Qué medidas sanitarias implementarán los gobiernos para apalear esa emergencia sanitaria?


Basado en artículo de Infobae


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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Crianza Saludable.

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