• SER UNO

Padre y madre separados y sanos, en vez de juntos y destrozados.


Muchos padres y madres deciden mantenerse juntos “por el bien de sus hijos”, aunque en algunos casos, sobre todo cuando no se pueden evitar los conflictos y discusiones, la opción más beneficiosa para todos podría ser una separación amistosa.


Es verdad que ante ciertas diferencias, discusiones o incompatibilidades en la convivencia, lo primero es buscar la manera de llegar a entendimientos y acuerdos. Pero cuando ya la situación se torna el común de cada día, con discusiones, gritos o grandes instancias de algo parecido a una “guerra fría”, es hora de tener en cuenta de que “por el bien de los niños” lo mejor es una armoniosa separación.


Desde la gestación, el niño o niña está conectado a los sentimientos de su madre. Las emociones que experimente su madre, principalmente lo que involucra a la relación con el padre, serán vividas como propias por parte del bebé y después de nacidos, hasta los tres años aproximadamente. Por eso, es importante saber que es imposible ocultar lo que sucede, si bien quizá no entiendan lo que sucede, si hay una fuerte conexión emocional.


Pasado los tres años, el o la bebé, comienzan a persivír la presencia del padres, es importante aclarar que todo ocurre a nivel sutil e inconsciente y son procesos del desarrollo natural y de la maduración cerebral, a medida que vamos desarrollando nuestra capacidad intelectual y desarrollo autónomo, vamos dejando de lado esa conexión. Pasado los siete años, la niña o niño, comienza a tener una independencia emocional con respecto a sus padres.


Antes de los primeros tres años es importante hablar con elles, no para dar detalles de lo que sucede entre los grandes, pero si para explicarles que los que sienten no es propio de ellos. Si bien puede que no sea comprendido, es una información que se integra y asocia a la emoción vivida, esto hace que se generen experiencias traumáticas.

Si tanto el padre y la madre, generan este hábito de dialogo, demuestran para con sus hijos e hijas, una actitud de escucha, dialogo, respeto y empatía en la familia. El infante a medida que va creciendo, sabe que puede expresar lo que siente y dialogar pase lo que pase. Su padre y madre, logran gestionar la separación de la misma forma, hablando y sin dinamitar puentes, es una gran oportunidad para aprender que, no todo tiene que durar por siempre, y que los finales pueden ser vividos sin tanto drama o sin percepciones de trágicas o violentas.

¿Se puede hacer un a separación armoniosa?

Si bien por más recaudos y hábitos conscientes que busquen una relación sana puede asegurar un futuro ideal, cuando comenzamos una relación son varios los puntos que deberíamos tener en cuenta. Lo primero es evitar la sensación de propiedad para con la pareja, nadie es de nadie y cada ser es libre e independiente, evitar expresiones tales como “mi mujer” o “mi marido” y cambiarlas por “soy compañero/a, esposo/a”, hacen que por medio del lenguaje, programemos una forma más autónoma e independiente de percibirnos en relación a nuestra pareja.


También es importante saber que no estamos obligados a que algo dure para siempre, mucho menos una relación de pareja. Las relaciones de parejas, deben ser un permanente punto de encuentro de dos experiencias distintas, libres e independientes y nada las obliga a mantenerse juntas como pajas de amantes. Cuando tienen un hijo o hija, la relación no está obligada a mantenerse como pareja y si cómo padre y madre.


Lograr una actitud constructiva, de generar una relación amistosa más allá de las diferencias, es algo que todos y todas deberíamos generar en cualquier ámbito de la vida y mucho más entre madre y padre, es una actitud que beneficiará el bienestar de las hijas e hijos y nos hará seres más plenos.


Para finalizar, recordar una frase de Alejandro Jodorowsky en relación a la pareja y la idea que hay otra forma a la hora de separarse, “Amor es nada para agregar, nada para cambiar”.



SABER MÁS...

10 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Crianza Saludable.

Experiencia

( c )  2019 Todos los derechos reservados Ser Uno