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SALUD INTEGRAL - LOS HOMBRES DEBEMOS Y PODEMOS SER PADRES, NO AYUDANTES.


Lo padres debemos tomar el rol de fortalecer nuestro vinculo con los hijos. Ser padres no es ser solamente el ayudante de la madre, ya te cuentan con todo lo necesario para la conexión firme y amorosa con los niños.


¿Hay alguna alternativa?, ¿podemos buscar un papel para el padre que no sea una copia del de la madre? Yo creo que sí.


Los resultados de los estudios sobre el desarrollo de los niños nos dicen que la labor de los padres es muy importante, ejerciendo una influencia tan fundamental como la de las madres.

Podemos percibir ciertas similitudes, ya que algunas actividades usadas para establecer estos vínculos son las mismas, tanto en padres como en madres, pero también comenzamos a ver que los hombres son más propensos a realizar labores activas para formar conexiones, así como alentar a que tomen riesgos y decisiones.


La explosión en la investigación cerebral nos ha dado, por primera vez, una imagen de cómo el cuidado cariñoso de un padre se traduce en conexiones neuronales en el cerebro de un bebé.


Paralelamente a estos avances científicos, hemos visto un redescubrimiento del hecho (obvio) de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Reconocerlas proporciona una útil plataforma para animar a los padres y a las madres a persistir en su intención de formar el mejor equipo posible para criar a su bebé.


LA EVOLUCIÓN DE SU ROL

La idea de que la tarea de un padre es apoyar a la madre mientras ella se ocupa de la vinculación afectiva ha sido reemplazada por una comprensión más sofisticada basada en el vínculo padre-niño y madre-niño.


Como parte de esta nueva comprensión, nuestra apreciación de la capacidad del infante ha sufrido un cambio fundamental: ahora vemos cómo incluso un recién nacido busca vincularse con el padre tanto como con la madre.


Los juegos rudos son un importante elemento en el estilo del cuidado de los padres. Los estudios que se han efectuado con animales han demostrado los beneficios neurológicos de este tipo de juegos, y las conexiones plausibles que existen entre este tipo de interacción y la competencia social y emocional de los niños.


El papel de un padre en el entrenamiento, guía y apoyo de sus hijos, no se restringe a jugar con ellos así; pero esta actividad, que es típicamente un punto de interés para ellos, es un excelente ejemplo de cómo las diferencias entre los progenitores pueden beneficiar al niño.

La evolución de la paternidad masculina en el Homo Sapiens nos muestra que los hombres también son capaces de ocuparse de sus hijos, de formar un equipo con la madre en el cuidado de los hijos y que ambos pueden pasar esta información a sus hijos para que cuando estos crezcan ofrezcan, a su vez, un ambiente seguro y feliz donde sus propios hijos puedan crecer.



LOS BENEFICIOS DEL JUEGO

Hasta hace muy poco se pensaba que jugar era un "tiempo muerto" dentro de las labores de la educación; y cuando los padres jugaban con sus hijos, no se consideraba una acción tan importante como cuando les cambiaban su ropa o los llevaban a la escuela.


En lo que concernía a los niños, jugar era una acción para relajarse, no para aprender. Hoy en día entendemos que ambas ideas eran erróneas. El juego de los padres es el de educar y criar, algo que ocupa un papel predominante en la vinculación paterno-filial.


Que jueguen con los niños no solo refuerza la conexión de afecto entre ellos, sino que también alienta el desarrollo del niño a la hora de pensar, de controlar emociones y de resolver problemas.


Y respeto a los más pequeños, ahora vemos que jugar no está separado del aprendizaje, sino que es una de las claves para que comprendan y aprendan una de las complejas lecciones de la vida: cómo entender lo que la gente piensa, y cómo relacionarse con los demás.


Los científicos creen que se ha tardado mucho en dar al juego la importancia que se merece, pero ahora se está replanteando su papel en el desarrollo infantil.


Muchos padres tienen un papel especial en lo que llamamos el juego de "las peleítas", que no era otra cosa que jugar como si se estuviera luchando, pero de una forma más creativa y divertida. Jugar a "las peleítas" es más que un entrenamiento, es la necesidad de desarrollarse, y tiene su punto álgido a los 9 ó 10 años, para luego ir disminuyendo a medida que los niños se van convirtiendo en adolescentes.


Es un juego físico que tiene pocas reglas -aparte de la de luchar sin hacernos daño de verdad-, así que es diferente a los otros juegos donde todo el mundo tiene que seguir muchas normas. Este juego hace que, entre los niños, las amistades perduren y se hagan más fuertes, ya que el punto clave es pasarlo bien y disfrutar.


Cuando estáis jugando y el niño intenta hacerse de nuevo con el cojín, su rodilla avanza hacia tu rostro. Entonces, no te pondrás a discutir y a hablar sobre sentimientos, sino que más bien le sujetarás la pierna y conducirás su golpe hacia un sitio menos sensible a tu anatomía. La manera en la que hagas esto podrá hacerle llegar dos mensajes:


El primero es que, a pesar de que este es un juego en el que uno hace lo que quiera, tú todavía estás al cargo, y siempre procurarás que ninguno salga herido.

Y el segundo es que incluso si termina haciéndote daño, no lo regañarás.


Cuando estás sujetando a tu hijo mientras este avanza junto a la verja, nunca dejarías que en una pérdida de equilibrio te arrastrase también a ti. Como padre, eres más fuerte y más estable. Ajustas tu equilibrio para seguir siendo una base firme. En el mundo emocional, ocurre lo mismo. Mientras que tu hijo salta entre el entusiasmo y la rendición, tú eres la base sólida emocional. Mantenerse positivo cuando el niño se cae o se frustra es parte del trabajo de padre, así que lo mejor es conservar la calma ante la tempestad. Reaccionar a su ira con un enfado, por ejemplo, es lo mismo que perder el equilibrio cuando lo estás ayudando a caminar junto a la verja. Como padre, debes mantenerte firme emocionalmente, para así ofrecerle una base segura sobre la que sostenerse.


LA PARTE LÚDICA DE LA CRIANZA

El papel de los padres con los hijos, tengan la edad que tengan, es siempre el mismo: intentar crear un vínculo fuerte y afectivo con el que se puedan sentir seguros, para así animarlos a seguir explorando el mundo.


El tiempo que pases solos con él mientras aún es pequeño es muy importante, ya que es entonces cuando los padres suelen quedar más desplazados.


Sin embargo, buscar una conexión más cercana con el bebé no debe minimizar el papel de la madre con él. Construir un buen equipo para criar a vuestro hijo será también una parte crucial del papel de padre.


Los padres, ahora, disponemos de mucha información sobre cómo nuestras interacciones con nuestros bebés y niños pequeños favorecen el desarrollo de sus habilidades mentales y físicas. Así pues, tenemos la misión de forjar un nuevo modelo de paternidad, algo que llevaremos a cabo con la ayuda de nuestras parejas e hijas, y de otros padres. Es un placer para mí estar contigo en este apasionante proyecto.

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Mi nombre es Fabián Gussoni, naci en Montevideo Uruguay, soy padres de una niña y un niño. Durante más de 9 años me desempeñé como docente en Instituto Crecer (Colegio INCRE) y todo ese tiempo, logré formarme y adquirir experiencia en Educación Holístico. También fui creador del Taller Espacio de Recreación y Juego Saludable (2011), que se aplicó a los niños y niñas de primaria. De 2011 a 2013, formé parte del equipo coordinador de Pedagogía 3000 y del Enlace Mundial para Una Nueva Educación.

 

A partir de 2014 luego de tomar contacto con la Nueva Medicina Germánica y la Bio Decodificación, logré desarrollar, junto a la experiencia en educación holística y el manejo de herramientas como PNL e Inteligencia Emocional, la metodología de Salud Integral y Educación Saludable.

Experiencia

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