• SER UNO

Más del 50% de los padres y madres, ven "normal" usar algún tipo de violencia para educar.

Actualizado: 3 de dic de 2019

En el programa de este sábado, hablaremos de la inseguridad infantil, de la realidad que viven hoy en día los niños, niñas y adolescentes de nuestro país. En 2018 hubo un aumento del 30% de los registros de casos de violencia que hombres y mujeres ejercen sobre los infantes, y más de la mitad de los adultos en general, ven normal estas prácticas en algún momento


El Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) informó que en 2018 se registró un aumento de 976 nuevas situaciones de abuso y agresividad de niños, niñas y adolescentes (NNA) en Uruguay.



Estos números crecen año tras año y en 2018 se registró el ascenso más grande de los últimos siete. Mientras que en 2017 se registraron 3155 situaciones de maltrato, el año pasado abordó 4131 (30% más). Según las autoridades del Sipiav, el incremento se debió a que en el último ejercicio el sistema contó por primera vez con la colaboración del Hospital Pereira Rossell.

Según los datos que arroja el estudio, la cantidad de eventos violentos detectados, supone más de 11 situaciones de maltrato al día, es decir que se interviene en una situación cada dos horas. Expertos advierten gravedad de que niños víctimas de abuso sean interrogados varias veces luego de practicada la denuncia y realizada la intervención.


El informe destaca que si bien la violencia, en todas sus formas, afecta el desarrollo saludable, "cuando se da en primera infancia (0 a 3 años) el impacto es aún más severo, pudiendo poner en riesgo la sobrevida", de ahí la relevancia especial de prevenir e intervenir oportunamente. En 2018 se registraron e intervino en casi 500 situaciones de violencia en niños y niñas comprendidos en esta franja etaria.


En cuanto a la discriminación por sexo, los porcentajes se mantienen parejos entre niñas y niños: 55% y 45%, respectivamente. Pero a mayor edad, aumenta la brecha entre ellos. En personas de 18 años, por ejemplo, casi el 70% de las situaciones detectadas corresponde a mujeres violentadas.


De todas formas, la franja en edad escolar continúa siendo la que acumula más situaciones de maltrato (cuatro de cada 10 se detectan entre los seis y 12 años) por lo que el sistema de enseñanza es un eje fundamental.


El maltrato emocional (32%) es la más recurrente entre los diferentes tipos de violencia que se ejercen. Le sigue el maltrato físico (25%), el abuso sexual (23%) y finalmente la negligencia (20%).


Al cruzar los distintos tipos de violencia con la variable del sexo surge que la única forma de maltrato en el cual existe una clara predominancia de un sexo sobre otro es en las situaciones de abuso sexual. “Hay una mayor vulnerabilidad de niñas y adolescentes mujeres respecto a este tipo de violencia en relación a los varones”. Concretamente, el 76% de situaciones abordadas refieren a niñas abusadas, frente a un 24% de los varones.


Al agregar la variable edad a los tipos de violencia, surge que el abuso sexual tiene un claro aumento en relación a la edad, así como en sentido inverso, la negligencia decrece con la edad. Por otra parte, los porcentajes de maltratos físico y emocional se mantienen relativamente estables a través de las edades.


El Sipiav intervino más de 900 situaciones de abuso sexual en 2018, más de dos por día. Tres de cada cuatro fueron de sexo femenino y el 28% del total se realizaron sobre menores de cinco años.


El organismo informó que, en ocho de cada diez situaciones violentas atendidas, los ataques se habían reiterado más de una vez antes del inicio de la intervención. De hecho, solo un 8% de los eventos fueron captados en su etapa de inicio, el resto se detectó en fase crónica. 58% de NNA no logra visualizar la situación como violenta, ya sea por naturalizarla, negarla, no llegar a comprenderla o incorporar el discurso adulto, aunque existe una mayor visualización de la violencia padecida en niñas y adolescentes mujeres, frente a su percepción por parte de los varones; casi la mitad de las situaciones registradas, frente a poco más de un tercio, respectivamente.


Contemplando todos los tipos de violencia, la principal persona que agrede suele ser el padre y la madre, en mismo porcentaje, con un 34% del registro. Le sigue la pareja de la madre con el 13% u otro familiar con un 11% de protagonismo.


El 93% de los agresores corresponden a familiares directos o integrantes del núcleo de convivencia. Y un poco más de la mitad de ellos, un 52%, tiene entre 30 y 44 años. En las situaciones de abuso sexual ocho de cada 10 fueron varones, mientras que en los casos de negligencia la relación es exactamente inversa.


En cuanto a maltrato emocional, seis de cada 10 son hombres, mientras que en maltrato físico la relación es relativamente pareja entre hombres y mujeres. En lo que respecta a convivencia o no con agresor, solo en un tercio de las víctimas no viven con la persona de la cual recibe la principal agresión.


En tres de cada cuatro intervenciones abordadas, se consiguió involucrar a la familia en el proceso de asistencia, porcentaje que se mantiene similar al año 2017. El Sipiav entiende que la violencia debe abordarse en tres niveles: individual, familiar y comunitario. Por lo que resalta que el rol de la familia en el proceso de asistencia se hace indispensable a la hora de una restauración integral de los derechos.

48 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo