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VIRUS MEDIATIZADO Y VIRALIZADO, OCULTA A LOS MÁS PERJUDICADOS.

En 2009 el director del centro colaborador en epidemiología de la OMS en Múnich, Ulrich Keil en la audiencia del Consejo de Europa de 2009, expresó de forma irónica sobre los nuevos criterios para declarar una pandemia, comentando: “Con los nuevos criterios de pandemia, ¿podría declararse una epidemia de estornudos? Sí, podría.”


Desde el primer brote de COVID 19, a fines de 2019, en la provincia de Wuhan en China, los medios de comunicación han emprendido una cobertura inédita y nunca vista ni comparable con ninguna otra enfermedad o incluso conflicto bélico a nivel mundial. Se lleva el conteo en tiempo real y detallado de la cantidad de infectados y fallecidos por país.

Se han aumentado los horarios de noticiarios y programas informativos, tanto en tv como en radio, y las paginas de prensa y blogs, aumentan su caudal informativo, con múltiples datos y estadísticas difíciles de contrastar y comparar con enfermedades anteriores.

Incluso en una carrera por conseguir más audiencia se han pasado por alto los derechos de imagen y de resguardo en la privacidad y los datos personales. Se reproducen nombres, imágenes e información de personas. Incluso se ven “periodistas” tomando gente por la calle, increpándoles que deben estar en sus casas a menos que sea esencial que salgan, y la pregunta es ¿Es esencial que dos personas (un camarógrafo y alguien con micrófono) salga a la calle a increpar a otros?

Se muestran datos de muertos minuto a minuto, y se entregan estadísticas sólo enfocada en una enfermedad, más se es difícil encontrar datos generales. Pocos enfocan la información en descubrir si la mortalidad general aumentó o si la cantidad de enfermos por afecciones respiratorias también han aumentado. ¿Qué pasaría si estos números no han sufrido grandes aumentos? Lo cierto que esta información no solo no es tratada en los medios, sino que es difícil poder encontrarla en internet.

Luis Enjuanes, virólogo que lleva más de 30 años investigando este tipo de virus, cuando le preguntaron sobre si estaba preocupado por el virus (a sus más de 70 años) contestó: “No estoy preocupado en absoluto”.

Según manifestó, la mayor parte de la gente no considera las amenazas de forma global. Y como dato dice que en el año 2017 se infectaron 32 millones de personas por gripe estacional en Estados Unidos.

Declaró también que los muertos por coronavirus son muchos menos este año y que “alarma no debe existir en absoluto porque si no todos los años deberíamos vaciar los supermercados”. Eso no quita, añadió, que haya que seguir escrupulosamente las indicaciones sanitarias.

Una información que vale la pena mencionar, es que en países con control de los medios y que han aislado a la población de los grandes medios, o países con poco acceso a la tecnología como los países africanos, los datos de contagios y muertos, son razonablemente bajos, en relación con el resto. Incluso tengamos en cuenta la escaza capacidad de sostener las recomendaciones de prevención y cuidado que al parecer son imprescindibles para contener al virus o la incapacidad de aislamiento que algunos países sumergidos en la pobreza tienen.


Por el contrario, los países con mayor “Avances” en tecnología, orden social, accesibilidad para la población, control y políticas sanitarias, son los que hoy están sufriendo el impacto de esta pandemia.

Los más perjudicados

Muchas personas están usando el argumento QUEDATE EN CASA para proteger a los más vulnerables. Todo esto mientras los recursos no pueden llegar a toda persona mayor que está aislada, mientras las mujeres maltratadas están encerradas con sus maltratadores, mientras muchas personas con enfermedades degenerativas ven restringidos sus tratamientos, mientras personas enfermas de Alzheimer no pueden ver a sus familiares, mientras las mujeres que ejercen la prostitución quedan en custodia de sus explotadores…

¿Quién puede medir los daños psicológicos, emocionales y físicos de mantener a una población aislada y lejos de sus seres queridos? ¿Cómo ha afectado esto a nuestro sistema inmune? ¿Cuántas de las personas enfermas no lo están más por el nivel de estrés al que hemos sido sometidos? ¿Cuál va a ser el síndrome post traumático de todo esto?

Por otra parte, teniendo en cuenta el alto índice de muerte por suicidio; ¿Dónde están las cifras de suicidio actualmente? ¿Qué consecuencias ha tenido el aislamiento y la falta de contacto en las personas con tendencia a la depresión o enfermedades metales? ¿Cuántas mujeres han muerto por violencia de género en estos días?

¿Qué ocurría si este colapso económico al borde del abismo nos sorprendiera algún tipo de catástrofe natural como incendios o inundaciones de hace meses? ¿Cuántas víctimas podrían venir ante un sistema paralizado y un pánico generalizado al contacto con el otro? ¿Tendremos el próximo invierno o el siguiente otra edición de un nuevo coronavirus?

Ningún medio ni contertulio se ha dignado a cuestionárselo; sólo importan los números del coronavirus.

Si seguimos con esta estrategia la enorme crisis golpeará precisamente a las personas más vulnerables empezando por las personas más pobres, desempleados, autónomos, pensionistas… haciendo que la curva de la desigualdad aumente hasta niveles imposibles de sostener.


Inspirado y basado en artículo escrito por Javier Aima, DIARIO LA TIERRA.

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